La terapia visual proporciona al paciente la oportunidad de aprender a usar su visión de la manera más eficiente. Cuando el sistema visual trabaja de una manera más eficaz, se puede recibir, procesar y comprender más y mejor la información visual.

La terapia visual es un programa de tratamiento individualizado prescrito para mejorar o eliminar disfunciones visuales, como problemas de enfoque, coordinación de los ejes visuales, ojo vago, estrabismo o problemas de aprendizaje relacionados con la visión.

Cuando hay problemas en la percepción visual, una persona solo puede alcanzar su potencial a través de los beneficios de la terapia visual optométrica en la cual se aprende una buena bilateralidad del cuerpo, coordinación ojo-mano, percepción de formas, direccionalidad y técnicas de visualización. Las mejoras en el proceso de la información visual beneficiarán todas las áreas de la rutina diaria: escuela, casa, trabajo, deportes, etc.

La terapia visual está programada de manera individual teniendo en cuenta las necesidades específicas de cada paciente. Las habilidades visuales básicas están incluidas en todos los programas, pero existen otras actividades especificas diseñadas para los distintos diagnósticos.

Los tratamientos que nos encontramos en terapia visual pueden ser:

Terapia Syntonic:

Es la rama de la ciencia ocular que se ocupa del uso de determinadas frecuencias de luz visible a través de los ojos.

Desde 1920 se ha estado usando de manera efectiva por los optometristas americanos para el tratamiento de pacientes con funciones visuales ineficaces.
Algunos nervios conectan la retina directamente con centros cerebrales no-visuales como el hipotálamo y glándula pineal. Estos centros influyen en el equilibrio eléctrico, químico y hormonal que afectan las funciones del cuerpo incluyendo la visión.

Terapia de Movimientos Rítmicos (TMR):

Son unos ejercicios basados en los movimientos que hacen los bebes desde que nacen. El cerebro del bebé es inmaduro y es la parte del tronco encefálico la que se encarga de las funciones más básicas, la que funciona correctamente mientras el resto de las partes del cerebro trabajan solo en una mínima proporción. Este proceso se da gracias a la estimulación que el bebe recibe a través de los diferentes sentidos, auditivo, táctil, kinestésico, visual, siendo cogido, mecido, tocado… pero también a través de los movimientos que espontáneamente hace. Tales movimientos se hacen en un cierto orden, de acuerdo a un programa innato. Es importante que el bebé pase por todas las fases del desarrollo pues si no habrá una inmadurez neurológica, habrá una parte del cerebro que no se habrá desarrollado adecuadamente o que no habrá recibido la suficiente estimulación.
TMR se basa en unos ejercicios rítmicos y suaves que se hacen tanto de forma activa como pasiva y que consiguen mejorar el tono muscular o relajar las tensiones y elasticidades. Los movimientos rítmicos del bebé hacen que las diferentes partes del cerebro se conecten consiguiendo así una madurez cerebral. Con los ejercicios hay una estimulación vestibular que incrementa el tono de los músculos extensores lo que propicia que el bebé aumente el tono muscular y pueda levantar la cabeza y su tronco por ejemplo.
Nota: Hemos calculado cuidadosamente el tiempo de cada consulta pero hay casos excepcionales (ambliopias, estrabismos, lesiones cerebrales adquiridas, autismo, down…) donde quizás sea necesario extendernos en las pruebas a realizar durante la misma.

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